Abominable es el hombre que hace mal uso de su tiempo
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
Cuando bebas agua, recuerda la fuente.
Poco y en paz, mucho se me haz.
Andar con pies de plomo.
Nuestras buenas y nuestras malas acciones nos siguen casi como una sombra.
Si vas a la guerra, reza una vez; si vas al mar, reza dos, y si te vas a casar reza tres.
Poco dinero, poco sermón.
Hijo de pobre y ternero de rico, no mueren.
Cuando estés en Roma, has lo que hacen los Romanos.
El paso de la vida, no es atravesar una llanura.
Malo un rico empobrecido, peor un pobre enriquecido.
El vino para los reyes y el agua para los bueyes.
La que adoba no es María, sino la especiería.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Dar gusto da gusto.
La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz.
Antes se coge al mentiroso, que al cojo.
El cielo castiga, el cielo reprende, pero el cielo no hace nada de esto cuando la gente está comiendo.
El que demonios da, diablos recibe.
Un poco de ayuda es mejor que un mucho de compasión.
Navarro, ni de barro
Cuando compartimos, solo ampliamos nuestra capacidad de ser felices.
Ese baila al son que le toquen.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
El cielo me ha designado para gobernar a todas las naciones, porque hasta ahora no ha habido orden sobre las estepas
Suegra y sin dinero, al brasero.
La conciencia vale por cien testigos.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
Años de higos, años de amigos.
Para ser sabio el amor no necesita ir a la universidad
Comida sin siesta, campana sin badajo.
A quien mucho tiene, más le viene.
Quien bien siembra, bien coge.
Saber cuántas son cinco.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
A causa perdida, mucha palabrería.
No falta de que reirse.
Quien en un año quiere ser rico, al medio le ahorcan.
De trigo o de avena, mi casa llena.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
Así son los electores, así son los elegidos. Si éstos son malos es porque los primeros son peores
Otoño entrante, uvas abundantes.
Nadie come gallina gorda de mano ajena.
Por San Justo y Pastor, entran las nueces en sabor, y las mozas en amor.
Llevar agua al mar.
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
Cuando guían los ciegos, ¡ay de los que van tras ellos!.
El que tiene peones y no los ve, se queda en calzones y no lo cree.