Boca cerrada y ojo abierto, no hizo jamás un desconcierto.
Se te vio el plumero. (Frase utilizada para los homosexuales, como para cualquiera que pretenda engañar).
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Nadie diga "De esta agua no beberé", ni "De este pan no comeré".
Casa de esquina, para mi vecina.
De lo bendito, poquito.
Cuando habla uno solo, todos escuchan, pero si hablan todos a la vez ¿quién escucha? Proverbio abisinio.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
Llamar al gato, gato.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
¿Usted qué come que adivina?
A las mujeres bonitas y a los caballos buenos los echan a perder los pendejos.
Honra sin provecho la digo pecho.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
La mujer rogada y la olla reposada.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cae encima.
Está mal pelado el chancho.
El que ríe el último, ríe dos veces.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
Hablando se entiende la gente.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
El camino de la boca, nadie lo equivoca.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Chico de plaza, chico de mala raza.
Algo es algo, dijo el calvo, cuando un pelo le salió.
El que se va sin que lo echen regresa sin que lo inviten
A buen señor, buena demanda.
Siempre hay un roto para un descosido.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
Bocadito regular, que se pueda rodear.
Por San Martín, trompos al camino.
Cada tonto tiene su manía.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
Dame pan y dime tonto.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
El hablar mismo idioma.
El sabio no dice lo que sabe y el necio no sabe lo que dice.
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
La suerte es loca y a cualquiera le toca.
Necio que sabe latín, doble rocín.