Quien mucho se baja, el culo enseña.
El buen paño dentro del arca se vende.
El hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte, y el hombre honrado, aquel que honra a los demás.
Abril hueveril; Mayo pajarero.
Cuando el sauce se muere la primavera está a punto de llegar
Niños y viejos, todos son parejos.
Para cada hombre sabio hay un más sabio.
Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas de los demás.
Bodas buenas y magistrado, del cielo es dado.
El que debe y paga, descansa.
Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
Seguro va al juicio, el que tiene el padre alcalde.
No es bueno huir en zancos.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
La manzana roja siempre tiene algún defecto.
Según con quien te encontré, así te trate.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
Prefiero ponerme colorado una vez que rosado muchas veces.
Los labios del justo orientan a muchos; los necios mueren por falta de juicio.
Así como un medicamento amargo cura la enfermedad, las palabras sinceras, que hieren los oídos, benefician el comportamiento.
Albarcas, borona y mujer, cerca de casa están bien.
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
El que no sepa guardar un centavo, nunca tendrá muchos.
La rubia de la panadera, que con el calor del horno se quiere poner morena.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
Las espinacas son la escoba del estómago.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
Todos estamos de visita en este lugar. Solo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar, y volver a casa.
Para bien hablar, antes bien pensar.
Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
"Los inviernos en Burgos, y los veranos en Sevilla", decía Doña Isabel, la gran reina de Castilla.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Amor, viento y ventura, poco dura.
La col hervida dos veces mata.
Dios nos coja confesados.
Putas y frailes andan a pares.
A quien tengas que dar de cenar, no te importe darle de merendar.
Hoy un amigo mío entra en la fosa y otro en el tálamo; quizás éste sea feliz, pero aquél lo es sin duda alguna
Unos tener tanto y otros tan poco, propio es de este mundo loco.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
Una palabra bondadosa puede calentar tres meses de invierno.
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
El borracho, de nada tiene empacho.
Vivir juntado es igual que casado.
Hay quien las mata callando.