Para conservarse en forma, poca cama, poco plato y mucha suela de zapato.
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
A llorar al cuartito.
Cada cual mire por su cuchar.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Quien se casa, casa quiere.
Cuando hay para carne, es vigilia.
Duélete carnero, que hay fiesta en el pueblo.
Agrandado como alpargata de pichi.
Veinte con sesenta, o sepultura o cornamenta.
Principio quieren las cosas.
El vicio, saca la casa de quicio.
Cosa rara, cosa cara.
Saber poco obliga a mucho.
Refrán de palo, refrán de fuego.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Por creer en los espantos, se quedó para vestir santos.
La caca, callarla, limpiarla o taparla.
Junta de rabadanes, oveja muerta.
Mujer con toca, dos veces si.
Ser el último orejón del tarro.
Un deber fácil no es un deber
Que cada perrillo se lama su cipotillo. (Variante: que cada perrico se lama su cipojito (Cartagena)
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
No saber una jota.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
El qu'es comedido, come de lo qu'está escondido.
La mujer casta esta siempre acompañada.
Lo que ocurre una sola vez, probablemente no ocurra nunca más, pero lo que ocurre dos veces, probablemente ocurra una tercera vez.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
En la casa del cura siempre hay hartura.
De codorniz; de perdiz; de vaca y de urraca.
Corderica mansa mama a su madre y a la ajena.
Quien pide para candela, no se acuesta sin cena.
Poca cuadrilla, vida tranquila
Piden de comer, piden de beber, afilan el diente, enjugan el vientre y ponen las mejillas coloradas: éstas son las cinco virtudes de las tostadas.
Ruego y derecho hacen el hecho.
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
Virgo y mocedad no vuelven nunca cuando se van.