La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
Tarde piaste pajarito.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
Trasnochar y madrugar no caben en un costal.
Casarse bajo el palo de la escoba
Tras cada pregón, azote.
Hay quien se acuesta con las vacas y se levanta con los toros.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
A pan duro, diente agudo.
Antes el trabajo era una maldición, hoy una obsesión.
Si por bueno te tienes, haz lo que debes.
Ponerse la tapa en la cabeza
Recibir es mala liga, que el que toma a dar se obliga.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Refrán es muy antiguo que es gran mal el mal vecino y más si es de tu oficio.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Un traguillo de vino de cuando en cuando, y vamos tirando.
Hacerte amigo del juez
A chico pié, gran zapato.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
El que come tierra, carga su terrón.
Palabra de boca, piedra de honda.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
A cada santo le llega su día.
Dinero guardado, barco amarrado.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
Eso pasa en las mejores familias.
De tal jarro, tal tepalcate.
Hombre cortés, de todos estimado es.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
Con salchichón, siempre es ocasión.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
El pasajero se conoce por la maleta.
Al saber lo llaman suerte.
Comer se ha de hacer en silencio, como los frailes en sus conventos.
Estar armado hasta los dientes
Raro es el regalo tras el que no se esconde algo malo.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
El secreto de tu vecino,te lo dirá un porrón de vino
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.