El tiempo es oro, la salud tesoro.
Beldad y hermosura, poco dura; más vale la virtud y la cordura.
Malo es cojear delante de un cojo.
Guárdate del amor que te mira los bolsillos
La plata no hace la felicidad...pero ayuda.
A mala venta, mala cuenta.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
Más vale riqueza de corazón que riqueza de posesión.
A mi prójimo quiero pero a mí el primero.
Fruta prohibida, más apetecida.
Se heredan dinero y deudas
El que pone al juego sus dineros no ha de hacer cuenta de ellos.
A la vejez, cuernos de pez.
La mujer hace el amor cuando quiere y el hombre cuando puede.
Cuando veas relámpagos prepárate para la tormenta
Oigamos, pero no creamos hasta que lo veamos.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
Si quieres llegar a viejo, poca cama, poco plato y mucha suela al zapato.
Ver para creer.
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
La larga experiencia, más que los libros enseña.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
La verguenza es último que se piedre.
Variante: Dejar de comer por haber comido, no hay nada perdido.
El que se ajunta con perro a ladrar aprede.
Cuanto más queremos a nuestros amigos menos los lisonjeamos. Cuanto menos los queremos más los lisonjeamos
Quien miente, no habla lo que siente, sino lo que quiere.
Cuanto más sepas mejor suerte tendrás.
Beso, queso y vino espeso.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
Tu deber es descubrir tu mundo y después entrégate con todo tu corazón.
Cae más rápido, un hablador que un cojo.
En calma el mar no creas, por sereno que lo veas.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
El necio dispara pronto sus dardos.
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.
O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
El que más puede, más aprieta.
Si te pica una salamanquesa, prepara el ataúd y la mesa.
Quien siembra, siega.
El que mucho promete, poco cumple.
Al bien, buscarlo, al mal espantarlo.
Es mejor sudar que temblar
Espada y mujer, ni darlas a ver.
La mano, al pecho; y la pierna, en el lecho.
Lo barato es caro cuando no es necesario.
Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar.
Mal se juzga al caballo desde la silla