Mal año o buen año, cuatro caben en un banco.
Probando es como se guisa.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
El Dios desea el respeto del pobre más que la honra del encumbrado.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
Vos contento y yo pagada, venid a menudo a casa.
Gusto secreto, no es gusto entero.
Deja que el buey mee que descansa.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
Quién no gusta del vino, de Dios espere el castigo.
El agua para un susto y el vino para un gusto.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
Lo que siembras cosechas.
Algo quiere la coneja, cuando mueve las orejas.
El vino para los reyes y el agua para los bueyes.
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
Carta echada, no puede ser retirada.
San Matías, cata Marzo a cinco días y si es bisiesto, cátalo al sexto.
Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
Dinero guardado, barco amarrado.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
El necio cree que todo lo sabe.
Quien solo piensa en lo que en su vientre entra, no vale más que lo que de su vientre sale.
Cuando la fuerza manda, la ley calla.
Con promesas no se cubre la mesa.
Un indio menos, una tortilla mas.
Poco vino, vende vino; mucho vino, guarda vino.
El amor es ciego, pero el casamiento encuentra la cura.
A borregos recién esquilados, no les mande Dios viento helado.
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
Una mano y un pie no aplauden juntos.
Real no saca real; es menester para trato más caudal.
A espalda vuelta, no hay respuesta.
En la unión está la fuerza.
Más se aprende en un día de soledad que en ciento de sociedad.
Juramentos de enamorado no valen un cornado.
No hay alquimia mejor que el ahorro.
El que rompe viejo, paga nuevo.
No vence, quien es valiente, si peca por imprudente.
Hacerse el tonto es mejor que andar en coche.
Al hombre listo y tunante, no hay quien le eche el pie delante.
Buscarle la quinta pata al gato.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
La lealtad se paga.
Más fácil es ganar que conservar.
El que quiera coger miel, que cate por San Miguel; el que quiera coger cera, que cate por las Candelas.
En cada tiempo, su tiento.
A cada cajón, su aldabón.