La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Quede al revés o al derecho, lo que se hizo ya está hecho.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
A bestia loca, recuero modorro.
Casa convidada, pobre y denostada.
A veces el remedio es peor que la enfermedad.
Guarda bien: pero no tanto que no halles lo guardado.
Quien es amigo de todos es muy rico o muy pobre
Secreto bien guardado, pliego lacrado y sellado.
Si quieres criarte gordillo y sano, la ropa de invierno úsala en verano.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
No es lo mismo decirlo que hacerlo.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Fíate del santo y no le prendas vela.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
Hablando se entiende la gente.
Dar puntada sobre puntada, como sastre en víspera de pascua.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Para prosperar, vender y comprar.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
La palabra del erudito, en religión, es una flor, mas no te promete ningún fruto.
Aseada aunque sea jorobada.
Inútil como bocina de avión.
Averiguelo, Vargas.
Buena es la linde entre hermanos.
Ni compres de ladrón, ni hagas lumbre de carbón.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
Cuando el dinero habla, la verdad calla.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
El que tenga la cola de zacate, que no se acerque a la lumbre.
Si deseas amor verdadero, aprende a amarte.
Del lobo un pelo.
Un deber fácil no es un deber
Cada palo que aguante su vela.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
Hagamos hoy por la vida, que la muerte vendrá sola.
Hoy no se fía, mañana sí.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.
A la bota, darla el beso después del queso.
La más cauta es tenida por más casta.
Quien trabaja por sí mismo trabaja por tres
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Escatimar y dar a putas.
Bueno que seas tambor, con tal que seas el que toque mejor.
El que tiene la cabeza de manteca no debe acercarse al horno.
Quien al cielo tira flechas, vuélvensele a la cabeza.