Cuidado, que el diablo es puerco.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
Cuentas claras conservan amistades.
Contra el amor es remedio poner mucha tierra en medio.
El buen vino, venta trae consigo.
Haz bien; pero mira cómo y a quién.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Carne blanda y vino puro, alimento seguro.
La necesidad hace maestros.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
Los labios del justo orientan a muchos; los necios mueren por falta de juicio.
El que da dinero manda y el que no de pendejo anda.
Hábito malo, tarde es dejarlo.
Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
Más vale un pan con Dios que dos con el diablo.
Más ordinario que una monja en guayos.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.
Ni pidas a mujer hermosa, y prometas a pobre, ni debas a rico.
Bien vayas donde mal no hagas.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
Amigos y libros: pocos y buenos.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
Si te sientas en el camino, ponte de frente a lo que aún has de andar y de espaldas a lo ya andado.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
Ocasión llegada presto agárrala.
A cada cual inclina Dios para lo que es y a buen fin, si no lo tuerce quien se hace ruin.
La práctica vale más que la gramática.
La rata avisada, no muerde carnada.
Variante: Acuérdate, nuera, que serás suegra.
Quien quiere bueno y barato, demora buscando un rato.
Quien casa una hija, gana un hijo.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
Si familia quieres ser por parte de la mujer.
Bien sabe lo que dice el que pan pide.
La mitad de nuestras equivocaciones nacen de que cuando debemos pensar, sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
El que algo debe, no reposa como quiere.
No repartas tus palabras a la gente común ni te asocies a uno demasiado expresivo de corazón.
Echar confites a un cochino, es desatino.
Comer arena antes que hacer vileza.