En el refugio del otro vive cada uno
Carga la nao trasera si quieres que ande a la vela.
A manos frías, corazón ardiente.
Si no estuvieras en mi fuego, no verías lo que cuezo.
Si la casa se quema, calentémonos en ella.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
mas puto ke joakito dandole a un ornitorrinco africano en celo.
Dar antes que amagar.
Gorrino que en la mesa chilla, ya está oliendo a morcillas.
A todo marrano le llega su diciembre.
No calientes horno para que cueza otro.
Arremangóse mi nuera, y volcó en el fuego la caldera.
Como poroto de la chaucha.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
A quien nada quiere, todo le sobra.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Cada mono sabe de qué árbol se cuelga.
El que coge el mal por su mano, que vaya al infierno a quejarse.
Dos que se quieran con uno que coma basta.
Quien a comer de gorra se mete, come por siete.
Dádivas quebrantan peñas.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
Cuanto más cerca estamos sentados, más regañamos.
Cocido o crudo, en el fuego estuvo.
El que no se atreve a largar velas hasta que tenga un viento favorable perderá muchos viajes.
A tu amigo pélale el higo y a tu enemigo el prisco.
Cada cabeza es un mundo.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
A la moza, con el mozo, y al mozo con el bozo.
De refrán y afán pocos se librarán.
A barbas honradas, honras colmadas.
Contigo, pan y cebolla.
El hombre celoso, hace de la pulga un oso.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
Sacar los trapos al sol.
Cuanta más prisa tienes más tropiezas.
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.
El que primero llega, ése la calza.
Una variante sería "Quién juega con fuego se termina quemando.
Amigo tarambana, el que lo pierde, gana.
Aire de Levante, agua delante.
La vida es un gorro; unos se lo ponen, otros se lo quitan.
El que ayuda a otro, se ayuda a sí mismo.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
Cada uno donde es nacido, y bien se está el pájaro en su nido.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
El que siembra, cosecha.