A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
Junta de rabadanes, oveja muerta.
Caballo que respinga, chimadura tiene.
Callado mata conejo.
Por la boca muere el pez y el piloto por los pies.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
A buen bocado, buen grito.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Ser el último orejón del tarro.
Cada perro tiene su hueso, aunque se levante tarde.
Tripas llevan pies, que no pies a tripas.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
Cabras y cabritos, a todos nos traen fritos.
A catarro gallego, tajada de vino.
Matar dos pájaros con una piedra.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
Comer a dos carrillos, como monja boba.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Hasta la hormiguilla tiene su colerilla.
Según el sapo es la pedrada.
Dar patadas de burro.
A los bienes y a los males, la muerte los hace iguales.
Una alcachofa se pela hoja por hoja.
La letra mata, su sentido sana.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
El que más chifle, capador.
Haber muchos cocos por pelar.
De una mentira ciento se derivan.
Cazador, mentidor.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
No hay dos sin tres. (Siempre hay consecuencias)
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Corderica mansa mama a su madre y a la ajena.
Sal derramada, quimera armada.
El casado en su casa, y el muerto en la mortaja.
La lengua unta y el diente pincha
No ofende quien quiere sino quien puede.
Las necedades del rico pasan por sentencias en el mundo.
Cuando un tonto coge una verea, ni la verea deja al tonto ni el tonto deja la verea.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
Tras buen soplo, buen sorbo.
Fiado has, tu pagarás.