Agua en Marzo, hierbazo.
No sirve ni para llevarle la puerca al barraco.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?; jarrito viejo, ¿dónde te botaré?.
De la mano a la boca se pierde la sopa.
En arca abierta, el justo peca.
La gallina que es buena, pone para Nochebuena.
Vale mucho más morir intentándolo que vivir toda tu vida lamentándolo.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
Arroz que no se menea, se quema.
El buen vino resucita al peregrino.
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
Todos nos morimos, en el truco teniendo el as de espadas o el cuatro de copas, todas las cartas van al mismo mazo.
Madre pía, daña cría.
Dolor de viuda, bien poco dura.
Uno puede llevar al caballo al agua, pero no lo puede hacer beber.
Dejar al gato con el pescado.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
El que tonto nace, tonto muere.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
Más corre un galgo que un podenco.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Madre boba tuviste si al mes no reíste.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Se cree el bizco rey entre los ciegos.
De baños y de cenas están las sepulturas llenas.
Pan con pan comida de tontos.
Quien mocos envía, babas espera.
La cebolla engorda la polla.
Para San Antón, busca la perdiz al perdigón.
Por un gato que maté, me llamaron matagatos.
Cada cual se cuelga lo que mata.
Al gato goloso y a la moza ventanera, tápales la gatera.
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
El que con leche se quema, hasta al jocoque le sopla.
Al mal dar, tabaquear.
Cuídate del perro que no ladra y del agua mansa.
La muerte a nadie perdona.
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
Dando al diablo el hato y el garabato.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
De los burros, la destreza, no radica en la cabeza.
Barco viejo, mal navega.
No te fíes del perro que cojea, ni de la mujer que lloriquea.
Buey viejo, surco nuevo.
Del harto al ayuno, no hay duelo ninguno.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
Dime matagatos, que he matado un gato.
Cuando salta la liebre no hay galgo cojo.