El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Aunque digas y no hagas, haz y no digas.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
La ignorancia es la medicina, el conocimiento enfermedad.
Nada hay más atrevido que la ignorancia.
El ignorante al ciego es semejante.
Quien no conoce de abuela, no sabe cosa buena.
Al que no sabe de vacas, la boñiga lo embiste.
Al hombre de más saber, una sola mujer lo echa a perder.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
El hombre discreto saca mayores ventajas de sus enemigos que un tonto de sus amigos.
Por el humo se sabe donde está el fuego.
Cada uno habla como quien es.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
El que pestañea pierde.
El hable es plata, el silencio es oro.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
Charlar y no hacer, cacarear la gallina y no poner.
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
Cuanto vino entra, tantos secretos salen.
Mucho gana quien no Juega.
El diablo no sabe por diablo, sino por viejo.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
Alabar y callar para medrar.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
Una persona de gran sabiduría suele parecer torpe.
El tonto con buena memoria recuerda las tonterías propias y las ajenas.
El que mucho ofrece, poco da.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
Nada puede decirse, que no se haya dicho.
Nadie debe avergonzarse de preguntar lo que no sabe.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
En la boca del discreto, lo público es secreto.
Quien pregunta, no yerra.
El idiota es como el ladrón de campanas, que se tapa el oído para robarlas.
Amar y saber, todo no puede ser.
El buen bebedor bien sabe. cuanta cerveza le cabe.
Nadie sabe lo que tiene, si tiene quien lo mantiene.
Mas vale un grito a tiempo que un sermón bien deletreado.
El que mucho abarca, poco acaba.
La voz del culo no admite remedio ni disimulo.
Los golpes hacen silencio.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
Quien con mujer rica se casa, come y calla.
Al rebuznar se verá quien no es león
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
Con quien se va no se cuenta, tan siquiera se le mienta.
El hombre sabio instruye sin utilizar las palabras.
El maestro sabe lo que hace.