Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
Días que pasan de enero, ajos que pierde el ajero.
El que ama, teme.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
Comida que escasea, bien se saborea.
A la mujer y a la viña, el hombre la hace garrida.
A virgo perdido nunca falta marido.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
Variante: A caballo regalado, no se le mira el diente.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
La abeja y la oveja, en abril dejan la pelleja.
Jornal adelantado, brazos quebrados.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
De lo vedado, un solo bocado.
El que no quiera ver visiones que no salga de noche.
El río, por donde suena se vadea.
Quien hace, aplace.
El avaro carece tanto de lo que tiene como de lo que no tiene.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
Ligero como el ave de San Lucas.
Campo bien regado, campo preñado.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Tanto pedo para cagar aguado.
A mocedad sin vicio y de buena pasada, larga vejez y descansada.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
Ida la del cuervo, que se fue y no ha vuelto.
Vereda no cría hierba.
Si las vides lloran debemos beber sus lágrimas.
Búho que come, o muere.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
El miedo guarda la viña.
A cada cañada le llega su añada.
Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.
Mear sin peer, rara vez.
Dando dando, palomita volando.
La ocasión asirla por el guedejón.
Más vale mendrugo que tarugo.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Faena acabada, faena pagada.
A marido ausente, amigo presente.
Pajaro que comió, voló.
Ve delante cuando huyeres.
Las uvas están verdes.