De mala vid, mal sarmiento.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
Hacerse de la vista gorda.
Gozo que no se comunica, se achica.
Vaca de dos amos, ni da leche ni come grano.
O todos moros o todos cristianos.
Galga salida, a liebre parida.
Ventana abierta, pajaro que vuela.
El vino y la verdad, sin aguar.
Aire de Levante, agua delante.
A cautela, cautela y media.
Agua vertida, no toda cogida.
A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.
Juventud con hambre quisiera yo, y vejez con hartura no.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Zumbido de mosquito, música de violín chiquito.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
Quien más tiene, menos suelta.
Cabra por viña, peor es que tiña.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Aqueste tu apetito baja, que con vejez o muerte, todo pasa.
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
La caza y los negocios quieren porfía.
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
Cazador, mentidor.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Barba a barba, vergüenza se cata.
A un fresco, un cuesco.
A flores nuevas, afeite perdido.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Zumbido de mosquito, es nada, grande grito.
A galgo mojado, liebre enjuta.
La rata avisada, no muerde carnada.
Vivir es morir lentamente.
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
De día no veo y de noche me espulgo.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
Ni hombre sin vicio, ni comida sin desperdicio.
Ama de cura, puta segura.
Cazador con levita, quita, quita.
El que teme padecer padece ya lo que teme.
Vivir prevenidos, es de buen sentido.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
El que pestañea pierde.