De alcalde a verdugo, ved como subo.
Un barco pequeño debe mantenerse cerca de la orilla; los más grandes pueden aventurarse mar adentro.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
Si tienes un sirviente perezoso, pon la comida delante de él y mándalo a un recado.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
Casamiento malo, presto es concertado.
A hombre recién levantado, ni le propongas negocios ni le pidas un prestado.
Al pasar el río, vale más la cuerda que el trigo.
Jugar al abejón con alguien.
Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir llegar a ser cabrón.
No se le da un golpe en la cabeza a quien tiene tu dedo dentro de su boca.
Perro viejo, no aprende truco nuevo, o sino ya no es muestrea.
A quien buenos cojones tiene, lo mismo le da por lo que va como por lo que viene.
Cada uno halla horma de su zapato.
A lo que está de moda, todo el mundo se acomoda.
Ten tu mano pronta para echarla al sombrero, y tardía para meterla en el bolsillo.
El diablo, harto de carne, se metió a fraile.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
Con el buen sol, saca los cuernos el caracol.
Haciendo de sobrino quematela al fuego y llevatela al rio.
La vara del carro hacia el sur y la rodada hacia el norte.
No muerdas la mano que te da de comer.
Cuidado, que el diablo es puerco.
Buey sin cencerro, piérdese presto.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
Si eres pobre, no quieras hacer lo que el rico.
Tres mujeres y un ganso hacen mercado.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
Parece mejor un asno que un caballo enalbardado.
Honra sin provecho la digo pecho.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
Más vale mujer triste que marido que embiste.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
En las horas de trabajo, los amigos al carajo.
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
Cuando el ama no está en casa, las ollas están sin asa.
El que se viste con lo ajeno, en la calle lo desnudan.
Criada trabajadora hace perezosa a la señora.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Costumbre mala, desterrarla.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
La situación está tan mala que si mi mujer se va con otro, yo me voy con ellos.
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
Doncellita, ¿a quién querrás?. A quien me quiera llevar.
A la mujer casada, no le des de la barba.
El uso hace diestro, y la destreza maestro.