Mientras mi vecina sea boba, ¿quién me manda comprar escoba?.
No hay mejor condimento que el hambre.
Adonde va el violín, va la bolsa.
Invierno buen tiempo para el herrero, el panadero y el chocolatero.
Un amigo es aquel que conoce todos tus defectos, y que a pesar de ello te quiere.
Paga al contado y líbrate de cuentas chicas.
Con amigos así no hacen falta enemigos.
El buen vinagre del buen vino sale.
A grandes cautelas, otras mayores.
La buena jornada empieza muy de mañana.
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
Agua corriente, no mata gente; agua estancá, la matará.
En donde menos se espera, sale el conejo en carrera.
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
El borriquito delante, para que no se espante.
Con hermosura sola no se pone la olla.
Cuando bebas, no manejes; se te puede dar vuelta el vaso.
Del agua mansa no fíes nada.
Dios es la medida de todas las cosas.
El hambre es muy mala consejera.
En los labios del prudente hay sabiduría; en la espalda del falto de juicio, solo garrotazos.
Quien más sabe, mayores dudas tiene.
Si tu problema tiene solución, ¿por qué te preocupas? Y si no la tiene? ¿por qué te preocupas?
Antes se llena el cuajo que el ojo.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
No se puede tapar el sol con un colador de cocina.
Para el pan ralo, no hay año malo.
Tal para cual, Pedro para Juan.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
Pezuña sobre agua, no deja huella.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
La mujer hace el amor cuando quiere y el hombre cuando puede.
Como poroto de la chaucha.
La primera impresión es la que cuenta.
El sol siempre reluce.
El ejemplo es el idioma más persuasivo.
El más vistoso color, nunca anuncia lo mejor.
Si la vida te da manzanas, hazte un zumo de peras.
La mentira busca el rincón.
Si eres un burro teñido, cuando llueva estarás perdido.
No es lo mismo predicar que dar cargas de trigo.
De lo que supiste ganar, sábete bien tratar.
Con agua pasada, no muele el molino.
No siempre llega primero, quien camina más ligero.
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
Al pez, una vez.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.