La bondad vence la maldad como el agua al fuego
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
No hay mano que pueda para el tiempo
El que está en el molino es el que muele, y no el que va y viene.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
Zambullo, suelta lo que no es tuyo.
Raro es el regalo tras el que no se esconde algo malo.
El agradecido no olvida el bien recibido.
No se puede medir con la misma vara.
El mundo es un pañuelo [a veces lleno de mocos].
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
Poca hiel corrompe mucha miel.
Agua que corre, nunca mal coge.
El jornal del pobrete, por la puerta entra y se va por el retrete.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
Mejor no menear el arroz aunque se pegue.
Todo lo quiero: consejo y conejo.
Comida hecha, amistad deshecha.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
La pobreza anhela muchas cosas, pero la avaricia más.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
El no vigilar a los operarios es como dejarles nuestra bolsa abierta.
Si quieres que tu mujer te quiera, ten dinero en la cartera.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
No estrujes tanto la naranja, que amargue el zumo.
Al amigo, con su vicio se le debe querer y atender.
El que por su gusto corre, nunca se cansa.
Quien la haga que la pague.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios. Proverbios 2:3-4-5
Dar gato por liebre, no solo en las ventas suele verse.
Es novia de cualidades, pero de pocos caudales.
El que cada día va bien, el domingo no tiene que poner.
Que tu mano derecha no sepa lo hace la izquierda.
Si quieres que te sepa, dale que te duela.
Quien una vez fue ladrón, reincide si halla ocasión.
Aprende a escuchar y sonríe al hablar si quieres agradar.
El oficio hace maestro.
Hable bien el que sabe, y el que no, echase la llave.
Donde buena olla se quiebra, buena cobertera queda.
Dos cabezas piensan más que una.
Pesar compartido, pronto es ido.
Ni puta seas, y hagas las semejas.
Más vale loco que necio.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.