No se puede servir a dos señores a un mismo tiempo.
El sexo nos hace perder la cabeza
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Quien ama a Beltrán ama a su can.
La mujer con su marido, en el campo tiene abrigo.
Quien supo esperar, llega a triunfar.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
Hijo mimado, hijo malcriado.
Ya que no eres casto, sé cauto.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Dar de comer al diablo.
De un juez prevaricador nos libre el Señor.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
La buena vaina no hace buena la espada.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
De la boca del ladrón, todos lo son.
Amor loco, yo por vos, y vos por otro.
El que vende un caballo es porque patea.
Me cayó como patada en la guata.
Existe una única libertad: la verdad. Existe una única esclavitud: la mentira
Quien bien ata, bien desata.
Más vale mendrugo que tarugo.
Un mal juicio conduce a malas decisiones.
Pobre con rica casado, marido de noche y de día criado.
Lo que esconde el más allá, tras la muerte se sabrá.
Aquel que ríe ahora, mañana llora.
Bailar la pieza más larga con la moza más fea.
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
Mano cuerda no hace todo lo que dice la lengua.
Mal reposa la vida dudosa.
Mucho hijo puta con cara de conejo.
La jodienda no tiene enmienda.
Sé justo con todos, pero no confíes en todos.
Amor, viento y ventura, poco dura.
Tiempo que se va, no vuelve más.
Dios te dé paz y paciencia y muerte con penitencia.
Sal a la puerta y dila puta tuerta.
Los pastores serán brutales con las ovejas mientras las ovejas sigan siendo estúpidas.
El hombre mal hablado, tendrá un hijo desvergonzado.
Nadie cava con tesón sino el dueño del hurón.
Tres hijas y una madre, cuatro diablos para el padre.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
Detrás de la mala suerte viene la buena.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
Por su pico, se pierde el pajarico.
El zorro viejo huele a trampa.