En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
Quien bien te quiere te hará llorar; quien mal, reír y cantar.
Calores, dolores y amores, matan a los hombres.
La esposa ideal es la que es fiel, pero intenta ser tan bella y amable como si no lo fuese
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
Mejor es resignarse que lamentarse.
Quien destaja no baraja.
A dineros dados, brazos quebrados.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
Allegó el mezquino y no supo para quién lo hizo.
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
Es preferible sufrir un agravio que causarlo.
Favor hecho a muchos, no lo agradece ninguno.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
La trasquilá, buena o mala, a los cuatro días iguala.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Por lo estrecho se va al cielo, y por lo ancho al infierno.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
La gloria del amante es la persona amada.
Después del conejo ido, pedradas al matorral.
¿Qué echa al hombre de casa? Humo y mujer brava.
Trance peligroso es tener por las orejas al lobo.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Nunca dejes la certidumbre por la esperanza.
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
Dios no se queda con nada de nadie.
Camisa y toca negra no sacan al ánima de pena.
La tradición y los platos se hicieron para romperse.
Aún no eres bienaventurado si del pueblo no eres burlado.
Si te molesta que te mientan, no preguntes.
Vieja que cura, te lleva a la sepultura.
A quien con malos anda no le arriendo la ganancia.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
Págase el señor del chisme, más no de quien lo dice.
Quien quita lo que da, al infierno va.
Rosa que muchos huelen, su fragancia pierde.
Lengua del mal amigo más corta que cuchillo.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
Sigue la senda, aunque dé rodeos; sigue al jefe, aunque sea viejo.
Raro es el regalo tras el que no se esconde algo malo.
Gran rico hacen los dineros, y gran señor su desprecio.
La fortuna es ciega y no sabe con quien juega.
El arenque cuelga de sus propias agallas
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
Una verdad dicha antes de tiempo es muy peligrosa.
Ave de pico, no hace al amo rico.
Botas y gabán encubren mucho mal.
A cada parte hay tres leguas de mal camino.
De once veces que hagas bien, te arrepentirás diez.