Si la lengua erró, el corazón no.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
Los pecados son cadena, unos eslabones a otros se agregan.
Se fue su corazón , está sumergido en su pensamiento.
A bestia loca, recuero modorro.
Desvestir un santo para vestir otro.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
Cada altar tiene su cruz.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
Cuando el pobre se arremanga, hasta el culo se le ve.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Río que zurrea, o trae agua o piedra.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Freídle un huevo, que dos merece.
El que de la culebra está mordido, de la sombra se espanta.
Un zapatero, un sastre y un barbero, tres personas distintas y ninguno es verdadero.
Es peor un tropezón de la lengua que de los pies.
Si te molesta que te mientan, no preguntes.
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
Ni gazpacho añadido, ni mujer de otro marido.
Sigue la senda, aunque dé rodeos; sigue al jefe, aunque sea viejo.
Las malas noticias siempre tiene alas.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
El cuchillo no conoce a su dueño.
A cada parte hay tres leguas de mal camino.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
No le quiere mal quien le quita al viejo de cenar.
En tiempo de guerra cualquier hoyo es trinchera.
Habla Marta y responde Justa; una puta a otra busca.
A hombre de dos caras, hombre de buena espalda.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
Mejor es resignarse que lamentarse.
Hay hombres que no beben, porque ser indiscretos temen.
A muertos y a idos, no hay amigos.
La fortuna es ciega y no sabe con quien juega.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Cuando estás solo contigo mismo no puedes mentir.
Detrás de la tormenta brilla el sol.
Donde hay miedo hay poco lugar para el amor
A barba moza, vergüenza poca.
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
Una maravilla, con otra se olvida.
Ráscate la pierna, que te duele la cabeza.