A la vaca, hasta la cola le es abrigada.
A cautela, cautela y media.
Casado a los cincuenta, no llegarás a los sesenta.
Quien siempre adula se quema las mangas
Para su madre no hay hijo feo.
A la col, tocino; y al tocino, vino.
Dios consiente, pero no siempre.
¡Quien sabe cuántos enemigos tienes en torno a la mesa!.
Dios da, nunca vende.
Tras el buen comer, ajo.
Oveja que anda, bocado halla.
Qué inflama rápidamente,se extingue pronto.
Al mal tiempo, buen paraguas.
Dicen que casar casar, yo también me casaría si la vida de casados fuera como el primer día.
En el refugio del otro vive cada uno
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
Molino cerrado, contento el asno.
El que nada debe nada teme.
Las armas, el Diablo las carga.
Mucho ruido y pozas nueces.
Primero son los presentes que los ausentes.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
Donde hay pelito, no hay delito
Negocio que no da para llegar a las diez, mal negocio es.
Quien hijos ha, no reventará.
Obra comenzada, no te la vea suegra ni cuñada.
Siempre que haya en este mundo amigos íntimos, estarán tan cerca como simples vecinos aunque se encuentren en los confines más remotos.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
Ser un mordedor de pilares
Haz como la campana, que tañe y calla.
Nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira.
Mejor cazar los deudores, que huir de los acreedores.
Cada hombre lleva un loco dentro, y cada mujer un ciento.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
Rostro de horno, piernas de río y tetas de frío.
Comprar al pobre, vender al rico.
No tengas como vano el consejo del anciano.
No hay fecha que no se cumpla, plazo que no se venza, ni deuda que no se pague.
Nadie es sabio en todas partes.
Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
Cuando has visto que los caballos se junten con las mulas.
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
Adiós las flores, yo con el aroma tengo.
Es más limpio que el cuello de un sacerdote.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
Leña verde no ahuma, pero ennegrece.
Año bisiesto, año siniestro.
Los pies del hortelano no echan a perder la huerta.
En mi huerto te crié, de tu fruto nunca comí, los milagros que tú hagas, que me los cuenten a mí.
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.