Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
Rubio arrubiado nunca fue sino falso.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
El que dice verdades a medias, dice mentiras a puños.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
En hombre nuevo no hay trampa vieja.
Ruin amigo no vale un higo.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
Pasión tapa los ojos a la razón.
El amor y los celos son compañeros.
Y vuelta la burra al trigo.
Al viejo recién casado, rechazarle por finado.
Hay amores que matan.
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.
El oficial que no miente, sálgase de entre la gente.
Por sus pasos contados, va el ladrón a la horca, y todos a la muerte vamos.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
La desgracia de un loco es dar con otro.
El amor verdadero entra por el agujero.
A quien viene por donde no debiera venir, no viene a lo que dice.
Pasar amargura por ganar hermosura.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
La más ruin cabra, revuelve la manada.
El odio es motivo de disensiones, pero el amor cubre todas las faltas.
Un momento puede hacernos infelices para siempre
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Culpa no tiene quien hace lo que debe.
Al hombre honrado, todo lo cuesta caro.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
Entre amigos no hay cumplidos.
El placer y la alegría del hombre radica en aplastar al rebelde y conquistar al enemigo, en arrancarlo de raíz, y tomar de él todo lo que tiene
No lleva ya vida honesta, la que con varios se acuesta.
De carbonero mudarás, pero de ladrón no saldrás.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Mal haya el amigo que lo fue del padre y no lo es del hijo.
El cebo oculta el anzuelo.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
Donde hay leyes, hay trampas.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
Entre un pastor y una garrota, no pasa la bota.
El tiempo no perdona a nadie.
Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.