La cabra de la vecina da más leche que la mía.
Tirar la piedra y esconder la mano, es cosa del villano.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
Muerto, ¿quieres misa?.
Nada puede dar quien nada tiene.
Juego de manos, rompedero de ano.
Ratones nos dé Dios, y gatos nos los daremos.
Nadie da palos de balde.
Llanero no bebe caldo ni pregunta por camino.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
El que pestañea pierde.
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
Hasta verlo en la era, llámalo hierba.
Los caracoles vacíos son lo que hacen más ruido. Así los hombres vanos y bullidores.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
La ocasión asirla por el guedejón.
Jodido pero contento.
Quien con hembras no fornica, o es cachorro o es marica.
Dios carga a quien tiene buenas espaldas.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Solo se acuerdan de Santa Bárbara, cuando truena.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
Le dijo el grajo al cuervo: quítate allá, que tiznas.
De una mentira ciento se derivan.
Justo es el mal que viene, si lo busca el que lo tiene.
Fingir ruido por venir a partido.
Ir del coro al caño y del caño al coro.
Un juego de cartas se juega con dinero
Variante: Caga más un buey que cien golondrinas.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
A mucho hablar, mucho errar.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Muchos que parecen Cordero, son lobos carniceros.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
El que no agradece, al diablo se parece.
A todo coche, le llega su sábado.
A buen juez, mejor pastor.
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Cazador con levita, quita, quita.
No hagas bien a villanos, si no eres loco ni santo.
La que de alto hila, el huso la cae y el culo la pía.
A amo ruin, mozo malsín.
Ratoncitas y ratones, bonitos, pero ladrones.
Quien no sabe gobernar su casa, quiere gobernar a España.
Hasta para encender lumbre hay que tener costumbre.
La iglesia a diez pasos y a doscientos la taberna, más cerca está la taberna que la iglesia.
Tiene la cola pateada.
Ese no pega ni un timbre.