El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
Aunque es algo loco, la pena le hará cuerdo.
Cuando los solteros se divierten en el cielo, truena.
La madre no comió carne; el padre no bebió vino; y salió sietemesino.
La mujer mala es como la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda.
No falta un burro en un mal paso.
Bastante tiene que hacer el que estudia para complacer a los tontos.
Cagar por la mañana y abundante, alarga la vida de cualquier tunante.
Mucha xente xunta, algo barrunta.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
El demonio no duerme.
Cielo a corderos, agua a calderos.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
El tahúr no juega limpio.
A Dios se le dan las quejas, y al diablo las disparejas.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Hablar bajo y obrar alto.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Conforme ven el traje, tratan al paje.
El hábito no hace al monje, ni la venera al noble.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
Una mala transacción es mejor que una buena batalla.
A este le dicen Zapata... si no la gana la empata.
Amar a todos, confiar en nadie.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
Quien tiene bestia y anda a pie, es más bestia que él.
Date buena vida, temerás más la caída.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
A la moza, con el mozo, y al mozo con el bozo.
Intelecto apretado discurre que rabia.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Todo el orgullo y la opulencia paran en siete pies de tierra.
A liebre ida, palos al cubil.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
A la iglesia no voy porque estoy cojo, y a la taberna, poquito a poco.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
No se toman truchas a bragas enjutas.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
A buen bocado, buen grito.
El perro con rabia, de su amo traba.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.