Conforme es el carnaval, es el cuaresmal.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
Cuando te vi venir dije: "A por la burra viene".
Suegra, nuera y yerno, la antesala del infierno.
Poca cuadrilla, vida tranquila
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
La mujer poco entendida, se casa sin tomar medidas.
Tretas y tetas pueden más que letras.
Si a tu vecino quieres mal, mete las cabras en su olivar.
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
Zanahoria borracha, pan y centeno, llenando la tripa, todo está bueno.
Manos limpias y uñas cortas, no amasaron, malas tortas.
Todos los santos tienen octava.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
¿Dónde vas Vicente?. Donde va la gente.
El que manda, no va.
Entre bueyes no hay cornadas.
Cada altar tiene su cruz.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
El tuerto es el rey en el mundo de los ciegos.
Pan, vino y mujer, si han de ser buenos, de Toledo han de ser.
Andarse por las ramas.
Tirar la casa por la ventana.
Porque un día maté a un perro, mataperros me llamaron.
Hijo ajeno, candela en el seno.
Vanamente piensa quien sin Dios hace la cuenta.
Le estas buscando los tres pies al gato y te van a salir los cuatro.
No hay mudanza que pueda bien hacerse sin dosis buena de templanza.
En la casa del cura siempre hay hartura.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Viejo con moza, mal retoza.
Cartas cantan.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
El que a las once no ha “bebío”, viene el Diablo y le dice: “Esto es mío.”.
Oveja chiquita, cada año es corderita.
Can que mucho ladra, ruin es para casa.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
Quien no cree en los santos, menos cree en espantos.
El juego del puto, la primera carta es triunfo.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Cada uno habla de la feria, según le va en ella.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
Confesión obligada, no vale nada.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
El amor tira más que una yunta de bueyes.
El diablo nunca duerme.
Buena vida, padre y madre olvida.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.