En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
Mejor es el pan cuando el corazón está dichoso, que riquezas con pesadumbre.
La felicidad no reside en las cosas sino en el hombre
El amigo ausente, como si fuese presente. Has de estimarlo y tenerlo en memoria.
Tus pies te llevarán allí donde esté tu corazón.
Tu deber es descubrir tu mundo y después entrégate con todo tu corazón.
Temporal de noche, mucho ruido y pocas nueces
No hay buen tesorero, con sueldo de portero.
Más vale ser pobre que estar enterrado.
La fortuna enloquece a lo mismos que favorece.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
Quien en Agosto ara, riqueza prepara.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
La paciencia es el puerto de las miserias.
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
Casa ordenada, casa salvada.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
Cuando viene el bien, mételo en tu casa.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
El dinero es bueno para siervo, malo para dueño.
Adorar al santo por la peana.
Quien tuvo y ahorró, para la vejez guardó.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Cuanto uno es más honrado, tanto es mayor su pecado.
Dar al olvido.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
Los tontos consiguen las mejores cartas
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
Bienes mal adquiridos, a nadie han enriquecido.
Cual es el hombre, tal su fortuna y nombre.
El buen paño dentro del arca se vende.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
El buen instrumento saca maestro.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
La mejor medicina: huevos de gallina y jarabe de cantina.
Aquel que ha contemplado la belleza se vuelve bello para siempre.
Una manzana roja invita piedras.
Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
Demasiada alegría es dolorosa
Trabajar es virtud; pero trabaja tú.
Marido rico y necio no tiene precio.
La actividad es la mercancía más conveniente
A cada ermita le llega su fiestecita.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
El amor es una flor demasiado preciosa para ser cortada
Una sonrisa no cuesta nada pero vale mucho.