Aunque mucho brilla, no es de oro la hebilla.
Lo más tierno en este mundo, domina y vence a lo más duro.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
Tanto ganado, tanto gastado.
Los pensamientos no tienen fronteras
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
El ama brava, es llave de su casa.
Casa oscura, candela cuesta.
No digas cuatro hasta que no lo tengas en el saco
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
Sé dueño de quien no te ama y esclavo de quien te ama
Del ahorro viene la posesión.
De hijos y de bienes, la casa llenes.
Tanto tienes, cuánto vales.
Cada maestrito tiene su librito.
La virtud es de poco sueño.
La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse.
El amigo no es conocido hasta que está perdido
Hay una puerta por la que pueden entrar la buena o la mala fortuna, pero tú tienes la llave.
Peso y medida, alma perdida.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
Esposa hermosa te obliga a montar guardia
Para amar es la cosa más segura buen trato, verde edad, limpia hermosura.
De lo hermoso, hermoso es el otoño.
El ladrón empieza robando un alfiler y llega a robar un imperio
Detrás de la tormenta brilla el sol.
El ducado nunca huele a robado.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
Actividad cría prosperidad.
Palabra dada, palabra sagrada.
La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
Los verdaderos amigos son tan raros como las moscas blancas
Al amo que honra, el criado bien le sirve.
En cada tiempo, su tiento.
Las riquezas mal habidas no sirven de nada, pero la justicia libra de la muerte.
Quien es amigo de todos es muy rico o muy pobre
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
A honra demasiada, interés hay encubierto.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Descansa el corazón, contando su pasión.
Te conozco mascarita
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
Zambullo, suelta lo que no es tuyo.