Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
A su tiempo maduran las brevas.
Hay que dar tiempo al tiempo.
Las noticias malas nunca llegan solas.
Hay que hacer de tripas corazones.
Abril concluido, invierno ido.
Con las buenas palabras nadie come.
De petaca ajena, la mano se llena.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Desbarata hasta un balín.
Obra bien empezada, medio acabada.
Quien con toros anda, a torear aprende.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
De todos los santos a adviento, mucha lluvia y poco viento.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
El que da dinero manda y el que no de pendejo anda.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
Con el tiempo y una caña, a pescar.
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
Cuando tu ibas, yo venia.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
El dinero hace al hombre entero.
Mira después el bienestar del cuerpo y la mente.
En salud se cura el sabio, y el necio, ni estando malo.
Ama a tu vecino, pero no quites la cerca.
Si quieres hacer reír a Dios, ¡Cuentale tus planes!.
La vergüenza una vez perdida, se perdió para toda la vida.
A confesión de parte relevo de prueba.
Ricos la virtud hace, y el vicio puebla los hospitales.
Belleza es riqueza, o por ella empieza.
Guárdate del enemigo que llevas en ti y contigo.
Mujer mayor, es la mejor.
El que nace para borrico, del cielo le baja el aparejo.
Palabras sin obras, barato se venden.
Quien trabaja con pereza, nunca acaba lo que empieza.
Te quiere bien quien te pone casa en Jaén.
Casa que a viejo no sabe, poco vale.
Si tu vida ha sido una comedia, tu matrimonio será un drama.
El pobre, por pobre, va dos veces a la tienda.
Amor con casada, solo de pasada.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
Quien demande pan y abrigo, va a saber quien es su amigo.
De buena harina, buena masa.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.