A cazuela chica, cucharadica.
Bien aprende quien buen maestro tiene.
Es poco saber, matarse por lo que no se puede obtener.
Hombre bien hablado, en todas partes bien mirado.
Año de nieves, año de bienes.
Más vale ser un rico labrador que un marqués pobretón.
El que quiere besar, busca la boca.
Si la montaña no va Mahoma, Mahoma va a la montaña.
Cuando la miseria entra por la puerta, el amor sale por la ventana.
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
Lo que siembras cosechas.
Dicen que la educación se mama.
Al que le sobre el tiempo, que me lo preste.
Un viaje de diez mil kilómetros empieza por un solo paso.
Por lo que uno tira, otro suspira.
A mal de muchos, remedio de pocos.
Pueblos unidos, jamas serán vencidos.
Pídeles consejos a los viejos y a los jóvenes, pero sigue tu propio sentido común.
La novia del estudiante nunca llega a ser la esposa del profesionista.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
Cómprale botas al indio y te dara de patadas.
Es mejor cobrar a que te cobren.
A boda y bautizo, no vayas sin ser llamado.
Rico es quien no debe y pasa como puede.
Cómprale al productor y comprarás barato y mejor.
Media vida es la candela; pan y vino vida entera.
Recoge el heno mientras el sol brilla.
Pena de muerte tiene el que a viejo no llegue.
El juez que toma, presto es tomado.
En enero, cásate compañero y da vueltas al gallinero.
Que todo es ilusión menos la muerte.
la ropa son alas.
De casta le viene al galgo.
Nadie sabe lo que vale un duro, hasta que no lo pide con apuro.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
El honor y el ocio no suelen ser buenos compañeros.
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
Una hora de contento, vale por ciento.
Bien vayas donde mal no hagas.
No empeñes las prendas, mejor que las vendas.
Nadie se puede evadir de lo que está por venir.
Las flores y la ocasión, son de poca duración.
Más ordinario que un sicario en un burro.
Tan bonita la dentadura y tan mala la pronunciación.
A chico santo, gran vigilia.
Sobre advertencia no hay engaño.
Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
A buen capellán, mejor sacristán.