Cada uno cuenta la feria como le ha ido.
Zurra que te zurra y así andará la burra.
Casarás y amansarás.
Si quieres ser estafado, paga por adelantado.
Mano de santo cura como por encanto.
El que tiene es el que pierde.
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
Vive tu vida y no la de los demás.
Sea, que el tiñoso por pez venga.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
El buen vino, venta trae consigo.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Si quieres ganarte un enemigo, presta dinero a un amigo
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
Día martes, ni te cases ni te embarques.
Recogemos solo la felicidad que hemos dado a manos llenas, sin pedir nada a cambio
Si voy, con lo que te doy.
Cuando bebas agua, recuerda la fuente.
Haz barato y venderás por cuatro.
El tiempo es oro.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.
Mientras vas y vienes, por el camino te entretienes.
Quien tiene miedo tiene desgracia.
El que no se atreve a largar velas hasta que tenga un viento favorable perderá muchos viajes.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
Dios da pan a quien no tiene dientes.
Dad limosna a este pordiosero, que le sobró vida y le faltó dinero.
Más deberás a un buen hermano que a un mal cuñado.
Cortesías engendran cortesías.
Tras un tiempo, otro vendrá, y Dios dirá.
Bien viene el don con la veinticuatría, y mal con la sastrería.
En este mundo estupendo, todo es dando y recibiendo.
El mundo es de los audaces.
Pase mayo, y pase pardo.
Dar una higa al médico.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
Oye primero y habla postrero.
Antes de pedir dinero prestado a un amigo, decida cual de las dos cosas necesita más.
Con Dios voy; mis obras dirán quién soy.
Con salchichón, siempre es ocasión.
A palabra necias, oídos sordos.
Belleza sin talento, veleta sin viento.
Junio brillante, año abundante.
El dinero no compra la felicidad.
Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas
Quien porfía, alcanza hoy u otro día.
Mas dichoso es mendigo sano, que rey enfermo.