Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
Año de hierba, año de mierda.
A la mujer que fuma y bebe el diablo se la lleve. Y si además mea de pie, "liberanos domine".
Lo más feo, con interés, hermoso es.
Llueve sobre mojado.
La lengua larga es señal de mano corta.
O la bebes o la derramas.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
El suspiro de una joven se oye desde más lejos que el rugido de un león.
A buen comedor, quitárselo de delante.
Hasta la más mojigata, le gusta alzarse la bata.
Quien de verde se viste bonita se cree.
La carne en calceta que la coma quien la meta.
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
Buey muerto, vaca es.
No valer ya, es más doloroso que no haber valido nunca.
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
Mucho hijo puta con cara de conejo.
No hay quinto malo.
Dale suficiente cuerda y se ahorcará el mismo.
Las paredes tienen oidos.
Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
Por Santa Catalina mata la cochina, por San Andrés, mata tu res; y si no tienes qué matar, mata a tu mujer.
A la mujer y a la gata, no les lleves la contraria.
Pan y navaja poco alimento es para el que trabaja.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
A gusto dañado, lo dulce le resulta amargo.
Mente pura e intención pura otorgan visión clara, sabiduría y profundidad de comprensión.
Para los Santos, nieves en los cantos.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Cuando al burro le ponen don, ya no le pega albarda.
El aburrimiento lo padecen aquellos que no han vivido nada o han vivido demasiado
De veinte a sesenta, cornamenta.
Muerte y venta deshace renta.
El perro flaco todo es pulgas.
Es más puntual que un ingles.
Nace el pez para nadar, como el topo para minar.
El agua fluye abajo, y el hombre va arriba.
Amor que empieza en boda, acaba en boda.
Nunca digas nunca: de este agua no beberé.
Tras el buen comer, ajo.
No se puede tapar el sol con un colador de cocina.
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
Para bien hablar, antes bien pensar.
En cama extraña, no se junta las pestañas.
Si ves que un hombre tiene hambre, dale un pescado, si no quieres que pase hambre nuevamente enséñale a pescar.