Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
El amor y el interés se fueron al campo un día, pero más pudo el interés que el amor que le tenía.
Aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre.
Casa vieja de madera, pronto arde entera.
Ni raja, ni presta el hacha.
No vendas el sol para comprar una bombilla.
Alegría amagada, candela apagada.
El labrador tiene que sembrar para recolectar.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
Alhaja que tiene boca, ninguno la toca.
Fue a por agua y salió escalado.
Sapos cantando, buen tiempo barruntando.
El amor es ciego, pero ve a distancia
La diplomacia consigue más triunfos que los cañones.
Quien se casa por dinero, no se llama caballero.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
Gallina en casa rica, siempre pica.
Hermano mayor padre menor.
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
El rico nunca está satisfecho.
En las horas de trabajo, los amigos al carajo.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
Lo importante no es vencer, lo importante es no ser vencido.
Refrán es, verdadero, que quien sirve más, vale menos.
Quien todo lo pensó nunca se caso.
El agua se purifica fluyendo; el hombre, avanzando.
Ni aunque estudie en Salamanca, se hace la prieta blanca.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
A veces se llora de alegría.
Ira de mujer, trueno y rayo es.
No vas a morir de parto ni de cornada de burro.
A la gallina y a la mujer, le sobran nidos donde poner.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Si un problema tiene solución ¿para qué preocuparse? y si no lo tiene, ¿para qué preocuparse?
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
Lo bello es difícil.
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
.Usted no necesita un palo grande para romper la cabeza de un gallo
No las tiene Rodrigo todas consigo.
Tres hijas y una madre, cuatro diablos para el padre.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
A quien da y perdona, nácele una corona.
Tan cabrón se es con un cuerno como con dos.
Quien gasta y no gana, ¿de qué comerá mañana?.