El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
Nunca falta Dios a los pobres.
Lluvia y sol, fiesta de caracol.
Por San Isidro labrador, se va el frío y viene el sol.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.
Tu viña preciada, entrando Marzo labrada.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
Untado un dedo, untada toda la mano.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
Fingir locura, es a veces cordura.
Cuando veas una alpargata rota, no estará muy lejos la otra.
Más vale tener tortícolis por mirar muy alto, que volverse jorobado por mirar muy bajo.
Esta bien; pero podría estar mejor.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Cuando Dios borra, escribir quiere.
El que entra en la Inquisición, suele salir chamuscado.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Vejez y mala salud remedian las faltas de la juventud.
Ni "arre" que corras ni "so" que te pares.
No te rías de un cojo sin saber como andas tú.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
La zorra, por la cola.
Si el corazón fuera de acero, no le vencería el dinero.
Lo que no conviene no viene.
El que debajo de una hoja se posa, dos veces se moja.
A la feria muchos van a ver y no a comprar.
No dar su brazo a torcer.
Gástate en juerga y en vino lo que has de dar a los sobrinos.
Nunca vivas pobre para morir rico.
La liebre, lo que en arenal gana, lo pierde en el agua.
Crece donde has sido plantado. Empieza a tejer, y Dios te dará el hilo.
No hay enemigo chico.
El peligro que no se teme, más presto viene.
Guarda pan para Mayo y leña para todo el año.
Después de el lunes viene el martes.
Recoge tus gallinas que voy a soltar mi gallo.
Dar gusto da gusto.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Año de piedras no es mal año; pero pobre del que le toca.
Es más fácil doblar el cuerpo que la voluntad.
Una uva a ratitos, abre el apetito.
A buen árbol te arrimas, buena sombra te cobija.
Con el engañador, se tú mentidor.
Hay ropa tendida.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Cada cual se reparte con la cuchara grande.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
Piénsate mucho a quien escoger como amigo, pero piénsalo aún más cuando decidas cambiarlo.