Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Los difuntos, todos juntos.
Quien se acerca al bermellón enrojece, quien se acerca a la tinta ennegrece.
Bueno es lo bastante y malo lo sobrante.
Guárdate del enemigo que llevas en ti y contigo.
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
No tientes al diablo que lo veras venir.
Roja barba y mal color, debajo del cielo no le hay peor.
Jugar al abejón con alguien.
Dar palos de ciego.
El traidor y el incapaz, siempre asechan por detrás.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Ausente, apenas viviente.
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
En apagando el candil, guapas y feas van por el mismo carril.
El mal vecino ve lo que entra y no lo que sale.
Santo que mea, maldito sea.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Detrás de la Cruz está el Diablo.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
Hasta la estrella más pequeña brilla en la oscuridad.
Neblina, del agua es madrina.
Variante: Sol madrugador y cura callejero, ni puede ser buen cura ni el sol duradero.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
Al mal tiempo, buen paraguas.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
La mujer mezquina, debajo de la escama, haya la espina.
La mujer que no hace nada, es bien mirada.
Sayo que otro suda, poco dura.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
Junto el dinero bueno con lo malo, todo ello se lo lleva el diablo.
El cebo oculta el anzuelo.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
Cambio de costumes, par es de muerte.
Coja o tuerta, la que está junto a tu puerta.
Quien hijo está en tierra ajena, muerto está y vivo le espera.
Los muertos traen el buen o el mal tiempo
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Buen disimulo, se tapaba la cara y enseñaba el culo.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
El amor es como la sombra: sobre la montaña, es inútil buscarla; en el agua, no teme la humedad; en el fuego, no tiene miedo de quemarse.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
La última cuenta la paga el diablo.
El qu'es comedido, come de lo qu'está escondido.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
No te fíes del enemigo que duerme.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.