Tiempo de grajos, pueden ser más los de arriba que los de abajo.
El de labios mentirosos disimula su odio, y el que propaga calumnias es un necio.
Feliz es la muerte que antes que la llame viene.
Dar una de cal y otra de arena.
Zorrilla tagarnillera, hácese muerta por asir la presa.
Los votos hechos durante la tormenta se olvidan al llegar la calma.
Al bueno por amor y al malo por temor.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
No hay nada que a Dios se resista, ni que se esconda a su vista.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
La ocasión la pintan calva y hay que cogerla por los pelos.
Una cosa es la que piensa el amo y otra la que piensa el caballo.
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
Nada es virtud ni pecado, mientras no sea divulgado.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
Ausencia al más amigo, pronto lo pone en olvido.
Solo ves el árbol y no el bosque.
La cabra come el césped allí donde se ata.
Si no puedes lo que quieres, quiere lo que puedes.
Te gires como te gires, tu culo sigue atrás.
A mal de muchos, remedio de pocos.
Se cree el bizco rey entre los ciegos.
Variante: La vaca pequeña siempre parece chala.
Las botas del diablo no hacen ruido.
Las riquezas mal habidas no sirven de nada, pero la justicia libra de la muerte.
Febrero, siete capas y un sombrero.
Al villano dale el pie y se tomará la mano.
Marzo marceador, de noche llueve y de día hace sol.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
Madre piadosa cría hija miedosa.
A otro perro con ese hueso.
Enfermo que bebe y no mea el diablo que se lo crea.
Si el muerto volviera a vivir, de pena se volvería a morir.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
A chica boca, chica sopa.
Tiempo que se va, no vuelve más.
Al tiempo del higo, no hay amigo.
Joya en una fea, la adorna pero no la hermosea.
él que se levanta en cólera,se sienta con una perda.