Ni hermosa que mate, ni fea que espante.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
No hay enemigo fácil, pero sí amigo difícil.
Hambre y frío entregan al hombre a su enemigo.
Si tienes miedo, a nadie lo reveles.
El avaro se roba a sí mismo. El pródigo, a sus herederos.
Quien cerca halla, cerca calla.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
Bienes y males, a la cara salen.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
Quieres taparle el ojo al macho.
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Lo robado no luce.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
Parecer uña y carne.
El borriquito delante, para que no se espante.
Esta lloviendo sobremojado
De desagradecidos está el infierno henchido.
Cuando el Diablo nada tiene que hacer, mata moscas con el rabo.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
La mala cama hace la noche larga.
Casa cerrada, casa arruinada.
Todos son unos, muertos y difuntos.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.
La bolsa del miserable, viene el diablo y la abre.
¿Quién te metió por puerta de tu enemigo?. Hambre y frío.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
Amigos hay pesados y enemigos ligeros.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
A amante que no es osado, dale de lado.
Tapados como el burro de la noria.
El que teme padecer padece ya lo que teme.
A mala lluvia, buen paraguas.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
La ausencia causa olvido.