Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
Hazte responsable de tus actos.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Una espina en el ojo.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
De lo bueno, el mundo debería estar lleno.
Donde hay querer, todo se hace bien.
La iglesia abierta y el sacristán en la puerta.
Si por bueno te tienes, haz lo que debes.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
No hagas cosas buenas que parezcan malas, ni malas que parezcas buenas.
Con la barriga vacía, ninguno muestra alegría.
Las palabras no cuestan plata.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
El que no agradece, no merece.
Quien se enamora sin dinero y se sulfura sin poder es un infeliz
Hacienda de pluma, poco dura.
Nunca faltara un tiesto para una buena mierda.
La sola bravata, no hiere ni mata.
De la madre la gran ciencia, es tener mucha paciencia.
Los favores de familia, no se pagan en toda la vida.
Cantando se van las penas.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
El amor es estupendo, pero dando y recibiendo.
Agua, candela y la palabra de Dios, ningún hombre de bien las negó.
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
Trabaja junto para el beneficio de toda la humanidad.
Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad.
Di poco, pero lo poco que digas, dilo bien.
El cuidado y la diligencia atraen la suerte.
Abogacía que no zorrocía.
La religión presenta pocas dificultades a los humildes, muchas a los orgullosos, insuperables a los vanidosos
Quien tiene boca, no diga a otro sopla.
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!
Cosa buena es arrepentirse, pero mejor cosa aún es no exponerse a ello.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
Hijo sin dolor, madre sin amor.
No hay mejor amigo que un peso duro en el bolsillo.
Tal el hombre debe ser, como quiera parecer.
Más vale bulto de muchos que esfuerzo de pocos.
Pesar compartido, pronto es ido.
No soy baúl de nadie.
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
El corazón de una persona mala nunca es puro.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
Andar y callar, eso es negociar.
El lo que se pierde, se aprende.
O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos.
Bastante colabora quien no entorpece.
La verdadera mezquita es la que se construye en el fondo del alma.