Niebla en la sierra, agua en la tierra.
Para atrás ni para coger impulso.
Aquel es hombre, que corresponde al nombre.
Un bellaco cree que nada se puede hacer sin bellaquería.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Mano que te da de comer no has de morder.
Lo que se hace de noche sale de día.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
Oír como quien oye llover.
La tierra no la heredamos de nuestros padres, la tomamos prestada de nuestros hijos.
La belleza es como una flor; nace pronto y pronto se marchita
Como el espigar es el allegar.
En el amor solo el principio es divertido
Hacer el agosto.
Casa convidada, pobre y denostada.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
Comida que mucho hierve, sabor pierde.
Gloria mundana es gloria vana.
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
A mono viejo no se le hace morisqueta.
No hay guerra más hiriente que entre hermanos y parientes.
No hay nacimiento pobre ni muerte rica.
Doncellita, ¿a quién querrás?. A quien me quiera llevar.
En casa del albañil, goteras mil.
Cuando el cuquillo canta, tan pronto sol como agua.
No merma el daño el ser muchos a llorarlo.
Quien no atiende lo que tiene, es mejor que lo enajene.
En la aldea, no hay melón malo ni mujer fea.
En este mundo traidor, al mejor tratan peor.
El amor es ciego, y el matrimonio lo cura.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
Junto al río o al convento no hagas nada de fundamento.
Aquel a quien mil dedos acusadores señalan, muere sin estar enfermo.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
Con pan, hasta las sopas.
Cada gota que cae del cielo, tiene su sitio hecho.
Mal ajeno, a nadie le importa un bledo.
Leerle a uno la cartilla.
Cuando un tonto va cuesta abajo, déjalo que su camino lleva.
No hay mujer que no lo de, sino hombre que no lo sepa pedir.
Hijos casados, duelos doblados.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
Al hombre listo y tunante, no hay quien le eche el pie delante.
Haz todo lo que puedas, lo demás déjaselo al destino.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
Los pensamientos no tienen fronteras
A dineros dados, brazos quebrados.