Haz todo lo que puedas, lo demás déjaselo al destino.
A dineros dados, brazos quebrados.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
Al hombre listo y tunante, no hay quien le eche el pie delante.
Los pensamientos no tienen fronteras
Es más fácil ver una paja en el ojo ajeno, que una viga en el propio.
Amores de lejos no son parejos.
El que tiene padrino es el que se bautiza.
La familia pequeña, vive mejor.
Un libro cerrado no es más que un rimero de papel.
A días claros, oscuros nublados.
Para salir del hoyo un buey solo no basta, se necesitan dos.
Bebido el vino, perdido el tino.
¿Mirón y errarla?.
A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
Todos llaman a la puerta de aquel que llama a todas las puertas
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
Para sabio Salomón.
La rueda de la fortuna nunca es una.
Poco se aprende con la victoria y mucho con la derrota.
Los experimentos, en casa y con gaseosa.
Clérigo de noche, villano en gavilla y gitano en cortés, lejos los tres.
Si te queda el saco.
Jugar vive pared en medio del hurtar.
Casa donde hay ruda, el ángel la saluda.
Andar derecho y mucho beber, no puede ser.
Por muchos pueblos y países anduvimos y, es seguro, de todos alguna cosa aprendimos.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
Seca la garganta, ni habla ni canta.
Piensa en las facilidades, pero continúa trabajando.
El muerto y el ausente, no son gente.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
La rica en su desposado, lleva marido y criado.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
A Dios, llamaron tú.
¡Qué bien dijo aquel que dijo, cuando dijo lo que dijo!
Si tras la belleza no encuentras una mente sabia, considérala como la de un animal
Con pistola a discreción, cualquiera tiene razón.
Ayer era una flor, hoy solo es un sueño
Cabeza casposa, poco piojosa.
Industria, pluma y espada, si no hay estrella, no son nada.
Piedra que rueda no hace montón.
De molinero cambiarás, pero de báscula no pasarás.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
Guagua que llora mama.
Huele peor el pedo ajeno que el propio.
Todo el mundo quiere llegar a la vejez, pero a nadie le gusta que le llamen viejo.
Se vuelve amargo el vino si no se tiene con quien brindar.