Volver a inventar la rueda.
Lo que no nos une, nos mata.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
Hijo solo, hijo bobo.
Con mujer que tiene dueño, ni sueño.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
La mujer en soledad piensa solo en la maldad.
No hable de cuerdas en casa de un hombre colgado.
No escupas contra el viento.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
A donde las dan, allí las toman.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
Con la vara que midas, con esa te medirán.
Estas más puesto que un calcetín.
Muchas candelitas hacen un Cirio.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
Bolsa de pedigüeño siempre vacía.
Nunca falta un pelo en la sopa.
Cántaro roto para tiesto vale.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
Emborrachar la perdíz
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
Escritura es buena memoria.
A más vivir, más sufrir.
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.
Piensa mucho, habla poco, escribe menos.
No hay mal que dure 100 años ni cristiano que los aguante.
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
El buen vino sin ramo se vende.
El hijo sabe que conoce a su padre.
Mientras cuentas las estrellas te rodea la oscuridad más profunda
Ir romera y volver ramera, no es mala carrera.
Es demasiado necio para ser loco.
No necesito tecomates para nadar.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Duelos me hicieron negra, que yo blanca era.
El mucho joder empreña.
Demasiado pedo para la mula.
Mayo templado, mucha paja y poco grano.
¿De qué se ríe un tonto?. De ver reír a otro tonto.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
Al ausente, por muerto le da la gente.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
Cuanto más sepas, más sufrirás.
No e posible vivir con las mujeres. Ni sin las mujeres.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Caldera observada no hierve jamás.
El buen vino en vaso chico.
La mano perezosa, pobre es.