El salario del justo es la vida; la ganancia del malvado es el pecado.
Huele peor el pedo ajeno que el propio.
Industria, pluma y espada, si no hay estrella, no son nada.
Nunca amarga el manjar por mucho azúcar echar.
Quien no quita gotera, hace casa entera.
Todos dan consejo y pocos lo toman.
Un tonto tiene que ser vanidoso para ser suficientemente tonto.
Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.
Ni tanto ni tan calvo que se le vean los sesos.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
Es mejor un buen rumor que una mala noticia.
El que tenga tienda, que la atienda.
Los toros van con los toros, los bueyes con los bueyes
La larga experiencia, más que los libros enseña.
La tierra que me sé, por madre la he.
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
Da y ten, y harás bien.
Te casaste, te frego.
Irse a chitos.
No la hagas y no la temas.
Cuando se mueve el alcalde, no se mueve en balde.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
Estoy como gallo en corral ajeno
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
Lo bailado nadie me lo quita.
La flauta siempre se toca, soplándola con la boca.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
La Luna de Enero y el amor primero.
Buen atiento, poner la capa según viniere el viento.
Aquí no más mis chicharrones truenan.
Detrás de un hombre capaz hay siempre otro hombre capaz.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
Amor de lejos contentos los cuatro.
La fortuna es ciega y no sabe con quien juega.
Mucho beber y no caer, non pode ser.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas.
Con los años viene el seso.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
No se sienta seguro quien tiene mal el culo.
A buen sueño, no hay cama dura.
Quien todo lo pensó nunca se caso.
Más enseña la necesidad que diez años de universidad.
Para hacer buen apetito, hay que aguantar un poquito.
Comamos y triunfemos, que esto ganaremos.
Cada dueño tiene su sueño.
Esta vale en oro lo que pesa.
A quien hace mal, uno, al lisonjero, ninguno.