Hay de todo en la viña del Señor.
El salario del justo es la vida; la ganancia del malvado es el pecado.
Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
Todos dan consejo y pocos lo toman.
Un tonto tiene que ser vanidoso para ser suficientemente tonto.
Quien no quita gotera, hace casa entera.
Nunca amarga el manjar por mucho azúcar echar.
El que tenga tienda, que la atienda.
Ni tanto ni tan calvo que se le vean los sesos.
Cuando se mueve el alcalde, no se mueve en balde.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
Da y ten, y harás bien.
Los toros van con los toros, los bueyes con los bueyes
Te casaste, te frego.
Irse a chitos.
Es mejor un buen rumor que una mala noticia.
La tierra que me sé, por madre la he.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
La larga experiencia, más que los libros enseña.
No la hagas y no la temas.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
Estoy como gallo en corral ajeno
Lo bailado nadie me lo quita.
Amor de lejos contentos los cuatro.
La Luna de Enero y el amor primero.
La flauta siempre se toca, soplándola con la boca.
Aquí no más mis chicharrones truenan.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
Buen atiento, poner la capa según viniere el viento.
La fortuna es ciega y no sabe con quien juega.
Detrás de un hombre capaz hay siempre otro hombre capaz.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas.
Mucho beber y no caer, non pode ser.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
No se sienta seguro quien tiene mal el culo.
Cada dueño tiene su sueño.
Quien todo lo pensó nunca se caso.
A buen sueño, no hay cama dura.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
Con los años viene el seso.
Esta vale en oro lo que pesa.
Más enseña la necesidad que diez años de universidad.
A quien hace mal, uno, al lisonjero, ninguno.
Los buenos consejos llegan hasta el corazón del sabio y se detienen en los oídos del malvado
Pan candeal no hay otro tal.