El casado, casa quiere y costal para la plaza.
Haz bien y vive alegre.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
Buena burra hemos comprado.
A veces podemos hacer mal por una buena razón.
Lo que esconde el más allá, tras la muerte se sabrá.
Casado que vuelve a casa manivacío, ese es baldío; casado que vuelve a casa manilleno es bueno.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
Sabio en latín y tonto en castellano.
Sobre gustos y colores no han escrito los autores.
Como canta el abad responde el monaguillo.
Remo corto, barca pequeña.
Quien tiene culo de mal asiento, no acaba ninguna y empieza ciento.
Le dijo la sartén al cazo.
Nadie compra la vaca si le regalan la leche.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
En luengo camino y en cama angosta se conoce a los amigos.
Antes que el deber está el beber.
Sin sal, todo sabe mal.
El tiempo es como tu bolsa: no la pierdas y tendrás suficiente
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
Dos que se quieran con uno que coma basta.
A la pereza persigue la pobreza.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
Quien hizo una, hará ciento.
El amor es una flor demasiado preciosa para ser cortada
Se defiende más que un gato boca arriba.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
El cerdo no sueña con rosas, sino con bellotas.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
Quien no tiene papo, no es guapo.
Hombres de noche, muñecos de día.
Cuando habla uno solo, todos escuchan, pero si hablan todos a la vez ¿quién escucha? Proverbio abisinio.
Ni hombre chiquitillo, ni casa de escaloncillo.
Molino que no muele, algo le duele.
En apagando el candil, guapas y feas van por el mismo carril.
Hombre difamado, peor que ahorcado.
La glotonería acaba con muchos.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
Pagan justos por pecadores.
Cuando como, no conozco; cuando acabo de comer, empiezo a conocer.
Un traguillo de vino de cuando en cuando, y vamos tirando.
No es para cualquier chiflar a caballo.
El amor, unas veces soñador y otras volador.
Si me quebré el pie fue por mi bien.
El hábito es una camisa de hierro.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
No falta un burro en un mal paso.
Para el que no tiene capa, tan bueno es el Rey como el Papa.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.