Más vale odiado que olvidado.
Casado que vuelve a casa manivacío, ese es baldío; casado que vuelve a casa manilleno es bueno.
El que se afloja se aflige.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
A veces podemos hacer mal por una buena razón.
Como canta el abad responde el monaguillo.
Abril, lluvias mil.
Lo que esconde el más allá, tras la muerte se sabrá.
Sobre gustos y colores no han escrito los autores.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
Le dijo la sartén al cazo.
Antes que el deber está el beber.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
Sabio en latín y tonto en castellano.
Remo corto, barca pequeña.
Quien tiene culo de mal asiento, no acaba ninguna y empieza ciento.
Sin sal, todo sabe mal.
A la pereza persigue la pobreza.
Dos que se quieran con uno que coma basta.
En luengo camino y en cama angosta se conoce a los amigos.
Nadie compra la vaca si le regalan la leche.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
El tiempo es como tu bolsa: no la pierdas y tendrás suficiente
Quien hizo una, hará ciento.
Se defiende más que un gato boca arriba.
El amor es una flor demasiado preciosa para ser cortada
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
Molino que no muele, algo le duele.
El cerdo no sueña con rosas, sino con bellotas.
Ni hombre chiquitillo, ni casa de escaloncillo.
Quien no tiene papo, no es guapo.
En apagando el candil, guapas y feas van por el mismo carril.
Cuando habla uno solo, todos escuchan, pero si hablan todos a la vez ¿quién escucha? Proverbio abisinio.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Si me quebré el pie fue por mi bien.
Hombres de noche, muñecos de día.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
No es para cualquier chiflar a caballo.
Para el que no tiene capa, tan bueno es el Rey como el Papa.
El amor, unas veces soñador y otras volador.
Hombre difamado, peor que ahorcado.
La glotonería acaba con muchos.
El hábito es una camisa de hierro.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
No falta un burro en un mal paso.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Cuando como, no conozco; cuando acabo de comer, empiezo a conocer.
Pagan justos por pecadores.
Un traguillo de vino de cuando en cuando, y vamos tirando.