Al asno no pidas lana.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
A donde fueres haz lo que vieres.
El corazón del ñame solo lo sabe el cuchillo.
En casa sin mujer, no te podrías valer.
Si quieres hacer reír a Dios, ¡Cuentale tus planes!.
Un indio menos, una tortilla mas.
Si no cobras por tu trabajo, ni eres pagado ni agradecido.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
Los justos pagan por pecadores.
Casa labrada y viña heredada.
Parecerse como un huevo a una castaña.
La ensalada: salada, vinagre poco y bien aceitada.
Cuentas de pobre, raro es que se logren.
Redondear la arepa.
La madrugada del caballero, al darle el sol en el trasero.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
El Sil lleva el agua y el Miño la fama.
Hijos antes de casamiento, traen gran sufrimiento.
Muerto está el ausente, y vivo el presente.
No hay cosa tan buena como la salud, ni tan mala como el ataúd.
Un señor sí y un señor no, son dos señores.
Moza de mesón, no duerme sueño con sazón.
Donde todo el mundo opina, no hay orden ni disciplina.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
No des por el pito, más de lo que el pito vale.
No se toman truchas a bragas enjutas.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Su tarea es cuidar a los mayores, a los indefensos, a aquellos que no pueden hacerlo por su cuenta, y por sobre todo, a los niños, el futuro de la humanidad.
Según San Andrés, el que tiene cara de tonto, lo es.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
Cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria.
San Lorenzo calura, San Vicente friura, uno y otro poco dura.
Llevar adarga para viivir vida larga.
Las armas y las heridas, deben llevarse escondidas.
Hacer del san benito gala.
Mucho te quiero, culo, pero no alcanza a besarte.
No me tientes Satanás.
Febrerillo, mes loquillo.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
Donde hay hambre, las tripas cantan.
Hasta de una piedra necesita uno, para darse un hocicaso.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
No se puede estar al plato y a las tajadas.
Unos saben lo que hacen y otros hacen lo que saben.
Mal haya carbón de haya.