No puede ser larga la felicidad del mentiroso o ladrón.
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
No dice más la lengua de lo que siente el corazón.
Algo bueno trae la adversidad consigo; que ahuyenta a los falsos amigos.
Beber en Jerez cerveza, no cabe mayor simpleza.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Si no es correcto, no lo hagas. Si no es verdad, no lo digas.
El heroísmo está en la paciencia de un momento.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Hay que ser puerco pero no trompudo.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Las deudas de cariño, solo con amor se pagan.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Las disputas dejan a la verdad en el medio y a las partes de un lado y otro.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
A confesión de castañeta, absolución de zapateta.
A hombre de dos caras, hombre de buena espalda.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
Seas alto o bajo, no engañarás al trabajo.
La pobreza no es vileza, más deslustra la nobleza.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Antes de contar, escribe, y antes de firmar, recibe.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
Los refranes no engañan a nadie.
No hay mejor herencia, que trabajo y diligencia.
La vida es corta y pasarla alegre, es lo que importa.
Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.
Ni Justicia ni verdad en la tierra encontrarás.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
Más vale ser desconfiado, que amanecer engañado.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Todo mal nace de la ociosidad, cuyo remedio es la ocupación honesta y continua.
Fe y verdad, en el cielo se sabrá.
La inteligencia es como los calzones, hay que tenerla pero no hay que mostrarla.
La gloria no es galardón, cuando es soberbia y pasión.
La humildad es el hilo con el que se encadena la gloria.
Lleno de pasión, vacío de razón.
Antes de meter, prometer.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.