El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
Mejor precavido, que arrepentido.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
El más ruin se engalla, y el más honrado calla.
Deudas tienes y haces más, si no mientes, mentirás.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
La fórmula del éxito es muy simple: haz tu mejor esfuerzo y acaso le agrade a la gente.
Salud y alegría belleza cría, atavío y afeite cuesta dinero y miente.
Si te molesta que te mientan, no preguntes.
La verdad no peca pero incomoda.
Cada cual decía del amor que tenía.
Ni la humildad de los pescadores ni el cinismo de los mercaderes empañaran la pureza de las perlas.
Buena cautela, iguala buen consejo.
Favores harás, y te arrepentirás.
Contra gustos, no hay disgustos.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
Doblada es la maldad que sucede a la amistad.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
Hombre probo y recio, no tiene precio.
Ver es creer, pero sentir es estar seguro. Y cuando debemos sentir, pensamos.
El tiempo es el heraldo de la verdad.
Ser bueno, a veces no es tan bueno.
Hombre refranero, medido y certero.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Hombre de buen trato, a todos es grato.
No es amistad la que siempre pide y nunca da.
El secreto de la vida no es hacer lo que quieras, sino querer lo que haces.
La virtud loada, crece.
Entre los amores verdaderos, el más fino es el primero.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
Te quiero Andrés, por el interés.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
El mejor premio es merecerlo.
Mujer hermosa, soberbia contenciosa.
Por unas saludes, no te desnudes.
Hay que sufrir para merecer.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
Nadie está más vacío que quien esta lleno de si mismo.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
Sobre advertencia no hay engaño.
Al que no ocupa de su negocio, nunca le confiaré el mío.
La manera de estar seguro es no sentirse nunca seguro.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
A osadas, que quien lo dijo no mintió.
La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
No pierdas un amigo provechoso por lo que de él te diga el mentiroso.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
Es más bello dejarse engañar diez veces que perder una vez la fe en la humanidad