A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
La abundancia mata la gana.
El que la hace riendo, la paga llorando.
No conviertas en amigo al que has vencido
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Hacer de sierva y de señora es una vida desgraciada
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
Con dinero en el bolsillo se es inteligente, atractivo, y además se canta bien.
Más vale prevenir que tener que lamentar.
No hay como la mama de uno, que da dos platos por uno.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
Dios en el cielo, en la tierra, el dinero.
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
El hombre puede pasar por sabio cuando busca la sabiduría; pero si cree haberla encontrado es un necio.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
Bandera vieja, honra capitán.
Ni mesa sin pan, ni ejército sin capitán.
Más quiero ser de moza desdeñada, que de vieja rogada.
Sé dueño de quien no te ama y esclavo de quien te ama
A caracoles picantes, vino abundante.
La diplomacia consigue más triunfos que los cañones.
Mira la peseta y tira el duro.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
Comenzar es la mitad de cualquier acción.
No estará muy triste, quien de rojo viste.
Con dinero en bolsillo, buen jamón y cochinillo.
No te rías de un cojo sin saber como andas tú.
Ni el caballero buen consejo, ni el letrado buen encuentro.
Unos por otros, la casa sin barrer.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
La mujer buena es a la vez perlas, plata y oro ¿Dónde se encuentra ese tesoro?
Los suspiros llegan mas lejos que los gritos.
No le pido pan al hambre, ni chocolate a la muerte.
El agua fluye, las piedras se mantienen.
Buena estatura es media hermosura.
Los labios del justo orientan a muchos; los necios mueren por falta de juicio.
Vale más el que sabe más.
Casa cerrada, casa arruinada.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
El papel aguanta todo lo que le pongan.
Palo de nogal, quiebra costilla, no hace señal.
Un viaje de diez mil kilómetros empieza por un solo paso.
Hambre y sed, la mejor salsa para comer.
Quien poca tierra labra y bien la cultiva, que ponga al granero vigas.
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
El que esta abajo no tiene miedo de caer.
Juventud sin salud, más amarga que senectud.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Muchos son los invitados, y poco los aceptados.
La muerte nos iguala a todos.