Ningún burro tropieza dos veces en la misma piedra.
Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.
Si te vieres en prosperidad, acuérdate de tu adversidad.
No existe más amor que el amor a primera vista
Vivimos entre dos nadas: nada al nacer y nada al morir.
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.
Casa de padre, viña de abuelo y olivar de bisabuelo.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
La pérdida de un amigo, es la mayor pérdida.
Hacer un hueco para tapar otro.
Más refranes hay que panes; y cuando no tengo pan, pido consuelo a un refrán.
Poca ayuda no es estorbo.
Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
Hacérsele a uno algo cuesta arriba.
Ni tan calvo ni con dos pelucas: ni tanto ni tan poco.
El viajero que sed siente, se agacha y besa la fuente.
Fraile que fue soldado, sale más acertado.
Hablar de la mar, y en ella no entrar.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
No hay mejor salsa que el hambre.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
El amigo, lo escojo yo, el pariente, no.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
Un hombre tiene la edad de la mujer a la que ama.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
El amor se manifiesta por muchos signos amargos
De todas maneras, aguaderas.
A nadie le duele la cabeza cuando consuela a otro.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Donde entra beber, sale saber.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
A la mujer casada, el marido le basta.
Se goza más amando que siendo amado
El que cosas busca, por fuerza ha de hallar alguna.
A la hija casada sálennos yernos.
Una y no más Santo Tomás.
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.
La vida es una sorpresa continua
Las palabras amables enfrían mejor que el agua.
A brutos da el juego.
Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.
Aceite, hierro y sal, mercaduría real.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
El cantar, alegra el trabajar.
Alguacil que no es sutil, no sirve para alguacil.
La mujer ha de saber, primero puta que buena mujer.
Mamar del Estado sin sentido y sin razón.
De nada sirve lo ganado, si no está bien empleado.