Las buenas labores honran a los labradores.
Quien da el consejo, da el tostón.
Tripas llevan pies, que no pies a tripas.
Hasta el más santo tiene su espanto.
Después de beber cada cual dice su parecer.
El saber no ocupa lugar, la ignorancia tampoco.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
No llores como mujer, lo que no has podido conseguir como hombre!
Donde las dan las toman y callar es bueno.
El vicio, saca la casa de quicio.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
El amor de un hombre por una mujer se desvanece como la luna, pero el amor de un hermano por un hermano es permanente como las estrellas y perdura como la palabra del profeta.
Bella por natura, hasta la sepultura.
Nunca te des por vencido si sientes que aún puedes seguir tratando.
A buen hambre, no hay pan duro.
Más vale ruin asno que estar sin él.
A donde te quieran mucho, no vayas a menudo.
Casa compuesta, caja en la puerta.
Por la calle van diciendo, poco nos llevamos todos.
Amigo reconciliado, doble enemigo
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Amor y temor, del carro humano son el temor y el aguijón.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
Chivo que se devuelve se esnuca.
El vivo a señas y el tonto a palos.
Amor es demencia, y su médico, la ausencia.
A quien te dice que te quiere más que tu mamá o papá, no le creas.
Me traen por la calle de la amargura.
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
Si no es Juan, es Pedro.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
Si deseas ser feliz, tienes que desear ver a otros felices también.
El espíritu es fuerte; pero la carne es débil.
Donde no hay viejo, no hay buen consejo.
En la unión está la fuerza.
Si la locura fuese dolores, en cada casa, habría voces.
No hagas bien a villanos, si no eres loco ni santo.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
Mejor haber soplado con fuerza, que tener la boca quemada.
Hacerlo mal y excusarlo peor.
Que mi capa sea larga o corta, ¿qué te importa?.
Enemigos me de Dios, y amigos no.
Contra el amor es remedio poner mucha tierra en medio.
Los difuntos, todos juntos.
Esposa mojada, esposa afortunada
No pruebes la profundidad del rio con ambos pies.