Palabras vacías no llenan un estómago vacío.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
Aceite de oliva, todo el mal quita.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
Es tiempo de vacas flacas
Ama gorda, leche poca.
En buen año y malo ten tu vientre regalado.
Mientras ande tu asno, no le des palos.
Desee bien, sea bueno.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
Se te caes siete veces, levántate ocho.
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
El hambre arroja al lobo al bosque.
A chica cama, échate en medio.
Cuando el hombre se mea las botas, no es bueno para las mozas.
De pollos de labrador, líbranos, Señor.
Desde los tiempos de Adán, unos calientan el horno y otros se comen el pan.
Al hijo de tu vecino límpiale el moco y métele en casa.
Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar.
El perezoso siempre es menesteroso.
El hambre es una fea bestia
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
Quien quiere tener un niño cueste lo que cueste, se casa con una mujer embarazada.
Salamanca, a unos sana y a otros manca y a todos deja sin blanca.
A la larga el buen manjar, cansa al fin el paladar.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
Echarle mucha crema a sus tacos
Es más infeliz que una mata de habas.
Buen comedor, buen dormidor.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
Los parientes del rico son tan numerosos como granos de arroz en un arrozal.
Abejas que tienen miel, tienen aguijón.
Incluso sin poder gatear quieres correr.
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
Agua de turbión, en una parte pan y en otra non.
Por la hebra y por el hilo, se sava el ovillo.
A Salamanca, putas, que llega San Lucas
En invierno y en verano ganaderos y hortelanos.
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
Alcalá de Henares, donde tres cosas son dos pares.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
él que se levanta en cólera,se sienta con una perda.
Más bueno el asado, cuando es regalado.
A cada renacuajo dio Dios su cuajo.